Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 20 de octubre de 2010
Ovidio
Ellas compensan con los refinamientos la injuria de los años y ponen interés en no parecer viejas; a voluntad tuya te afrecerán el placer en mil maneras. En ninguna colección de cuadros voluptuosos se encuentran tan diferentes poses. Con ellas se siente el placer sin necesidad de provovarlo. Es conveniente que la mujer y el hombre sientan el placer en la misma medida. Odio el concúbito en el que el goce no es recíproco. Odio la entrega obligada por la necesidad y que permanece fría pensando en el dinero. Tampoco me satisface el placer que se da por deber. Me agrada oír la voz de las que confiesan sus goses y me ruegan aminarar el placer o detenerlo. Me gusta ver que mi amada enajenada con los ojos entornados que desfallecida impidiéndome que las toque por más tiempo.
sábado, 27 de junio de 2009
EL BuiTrE
Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya me había destrozado los zapatos y los calcetines, y ahora ya me picoteaba los pies. Siempre daba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego continuaba su obra. Llegó un señor, se quedó mirando un momento y me preguntó por qué aguantaba yo al buitre.-Estoy desamparado -le dije-; llegó y comenzó a darme picotazos; yo traté de espantarlo y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy salvajes y quería írseme a la cara. Decidí sacrificar mis pies; ahora casi me los ha destrozado.
-No se deje sacrificar -dijo el señor-; basta un tiro y el buitre se terminó.
-¿Cree usted? -pregunté-, ¿quiere ayudarme en este trance?
-Con mucho gusto -dijo el señor-; sólo tengo ir a casa a buscar el revólver, ¿podrá usted aguantar media hora más?
-No lo sé -respondí, y por un momento quedé rígido de dolor; luego añadí-: por favor, inténtelo de todas maneras.
-Bien -respondió el señor-, voy a apurarme con mi revólver.
-No se deje sacrificar -dijo el señor-; basta un tiro y el buitre se terminó.
-¿Cree usted? -pregunté-, ¿quiere ayudarme en este trance?
-Con mucho gusto -dijo el señor-; sólo tengo ir a casa a buscar el revólver, ¿podrá usted aguantar media hora más?
-No lo sé -respondí, y por un momento quedé rígido de dolor; luego añadí-: por favor, inténtelo de todas maneras.
-Bien -respondió el señor-, voy a apurarme con mi revólver.
El buitre había escuchado con calma nuestro diálogo, mirándonos al señor y a mí. De repente me di cuenta que había entendido todo; voló un poco, retrocedió para darse el impulso necesario, y como un atleta que arroja la jabalina ensartó el pico en mi boca, hasta el fondo. Al irme de espaldas sentí como me liberaban; que en mi sangre, que llenaba todas las profundidades y que rebasaba todos los límites, el buitre, inexorablemente, se ahogaría.
sábado, 19 de enero de 2008
otro cuentito conocido
en esta epoca donde mucha gente se va de viaje, este lindo cuento del genio de Kafka para refleccionar un poco.... espero que les guste...
Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fuí al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: "¿A dónde va el patrón?" "No lo sé", le dije, "simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta". "¿Así que usted conoce su meta?", preguntó. "Sí", repliqué, "te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta".
viernes, 12 de octubre de 2007
como ocurio? -Isaac Asimov-
aca les va un pequeño cuentito del genio de Isaac Asimov, les prometo que voy a poner menos cosas de de temática religiosas, a mi también me estan pudriendo.. jajaja
Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las
tribus se queden aleladas ante sus palabras.
-En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años,
hubo una gran explosión, y el universo...
Pero yo había dejado de escribir.
-¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo.
-Exactamente -dijo-. Estoy inspirado.
-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres
años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración.
Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.)-. Pero ¿vas
a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil
millones de años?
-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo,
palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad.
Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa.
-¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije.
-¿Qué?
(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no
incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro.)
-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿cómo vamos a obtener derechos de autor?
Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:
-¿Crees que deberíamos acortarlo un poco?
-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.
-¿Qué te parecen cien años?
-¿Qué te parecen seis días?
-No puedes comprimir la Creación en sólo seis días -dijo, horrorizado.
-Ese es todo el papiro de que dispongo -le aseguré-. Bien, ¿qué dices?
-Oh, está bien -concedió, y empezó a dictar de nuevo-. En el principio... ¿De veras han de ser sólo seis días, Aarón?
-Seis días, Moisés -dije firmemente.
Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las
tribus se queden aleladas ante sus palabras.
-En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años,
hubo una gran explosión, y el universo...
Pero yo había dejado de escribir.
-¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo.
-Exactamente -dijo-. Estoy inspirado.
-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres
años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración.
Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.)-. Pero ¿vas
a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil
millones de años?
-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo,
palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad.
Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa.
-¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije.
-¿Qué?
(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no
incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro.)
-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿cómo vamos a obtener derechos de autor?
Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:
-¿Crees que deberíamos acortarlo un poco?
-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.
-¿Qué te parecen cien años?
-¿Qué te parecen seis días?
-No puedes comprimir la Creación en sólo seis días -dijo, horrorizado.
-Ese es todo el papiro de que dispongo -le aseguré-. Bien, ¿qué dices?
-Oh, está bien -concedió, y empezó a dictar de nuevo-. En el principio... ¿De veras han de ser sólo seis días, Aarón?
-Seis días, Moisés -dije firmemente.
jueves, 4 de octubre de 2007
una pequeña fabula... KAFKA
"Ay", dijo el ratón, "el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer".
"Sólamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.
"Sólamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Este es un pequeño cuento de una persona que aprecio mucho y que la verdad escribe muy bien, en realidad no se que hace viviendo en esa casa… jajaja- gracias Barbi por este cuento tan lindo. A ver que les parese.
Nunca creí posible llegar a considerar la muerte como la mas reconfortante de las ideas, capaz de atenuar por completo las penas que apesumbran mi corazón. Antes, en un tiempo tan lejano a este, que hasta dudo siquiera que haya existido, cualquiera de mis dificultades se esfumaban con solo oír el canto angelical de mi madre. Pero como ya mencione, esto pertenece al pasado, ya no podré contemplar su dulce rostro ni sentir
la protección de sus manos en mi mejilla. Como es posible que tantos sentimientos contrarios broten de mi a borbotones, resentimiento, angustia, resignación, y al mismo tiempo una furia asesina se apodera de mí y se cuestiona lo absurdo de esta situación. Pero mis fuerzas de continuar esta lucha se encuentran agotadas y decido firmemente dejar mi destino al azar y permitir que éste haga lo que le plazca con mi persona... ya me es indiferente. Dejo caer mi maltratado cuerpo sobre el suelo y apoyo mi calva cabeza, el frío se cuela en mis huesos sin piedad. 45832, eso soy, así como tal lo indica mi brazo izquierdo marcado a fuego, mi ser se reduce a un número.
Contemplo una vez más el horror que se gesta a mi alrededor y me pregunto cuando
Acabara. Mis ojos se cierran, una paz inmensa me inunda, ya no escucho gritos ni disparos solo un canto angelical que viene en mi auxilio.
Últimos pensamientos de una adolescente judía víctima del Holocausto Nazi.
Barbara Erzen 2007
Nunca creí posible llegar a considerar la muerte como la mas reconfortante de las ideas, capaz de atenuar por completo las penas que apesumbran mi corazón. Antes, en un tiempo tan lejano a este, que hasta dudo siquiera que haya existido, cualquiera de mis dificultades se esfumaban con solo oír el canto angelical de mi madre. Pero como ya mencione, esto pertenece al pasado, ya no podré contemplar su dulce rostro ni sentir
la protección de sus manos en mi mejilla. Como es posible que tantos sentimientos contrarios broten de mi a borbotones, resentimiento, angustia, resignación, y al mismo tiempo una furia asesina se apodera de mí y se cuestiona lo absurdo de esta situación. Pero mis fuerzas de continuar esta lucha se encuentran agotadas y decido firmemente dejar mi destino al azar y permitir que éste haga lo que le plazca con mi persona... ya me es indiferente. Dejo caer mi maltratado cuerpo sobre el suelo y apoyo mi calva cabeza, el frío se cuela en mis huesos sin piedad. 45832, eso soy, así como tal lo indica mi brazo izquierdo marcado a fuego, mi ser se reduce a un número.
Contemplo una vez más el horror que se gesta a mi alrededor y me pregunto cuando
Acabara. Mis ojos se cierran, una paz inmensa me inunda, ya no escucho gritos ni disparos solo un canto angelical que viene en mi auxilio.
Últimos pensamientos de una adolescente judía víctima del Holocausto Nazi.
Barbara Erzen 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

